El turismo en masa en Tromsø ha crecido de una manera tan rápida que quienes llevamos años viviendo aquí hemos visto cómo la ciudad ha cambiado muchísimo en poco tiempo. Cuando llegué en enero de 2019, apenas había empresas de auroras ni tiendas de turismo en el centro. Éramos pocos guías saliendo cada noche, conocíamos a todo el mundo y se respetaba muchísimo a los locales. Era un turismo íntimo, tranquilo, que respetaba…
Hoy, Tromsø está viviendo un fenómeno que muchos locales (me incluyo) ya comparan con lo que ocurrió en Barcelona u otras ciudades de España: un crecimiento tan grande que empieza a afectar tanto la vida diaria de quienes vivimos aquí como la calidad de la experiencia para los visitantes.
El impacto del turismo masivo en la vida de los locales
Los autobuses grandes se han convertido en una estampa habitual en calles residenciales. Los turistas caminan perdidos entre calles locales, y en los periódicos han salido varias críticas: se está dando prioridad a las empresas de turismo masivo antes que a la gente que lleva toda la vida aquí (por esta razón nuestro punto de encuentro es en la terminal y no en calles residenciales).
Como guía y fotógrafa, me duele ver cómo la magia del Ártico queda saturada a veces por prácticas poco éticas que afectan al entorno y a las personas.
Es innegable: gracias al turismo, Tromsø ha crecido económicamente. Restaurantes llenos, hoteles completos, actividades que generan empleo y movimiento durante todo el invierno. La ciudad vive y respira turismo, y eso también trae oportunidades para muchos.
Pero… ¿a qué precio?
Los principales problemas del turismo masificado
- Autobuses enormes con poco personal generan caos en plena naturaleza.
- Basura en los fiordos y zonas naturales degradadas.
- Vecinos cansados de ver buses frente a sus casas cada noche.
La precarización del trabajo de guías y la pérdida de calidad también es evidente. En 2019, un guía cobraba lo justo por su trabajo. Hoy, algunas empresas contratan personas sin formación ni experiencia, poniendo en riesgo a clientes y residentes.
Otro problema es la experiencia de auroras, que ya no es la misma. Antes era íntima y se priorizaba la calidad sobre la cantidad. Hoy, algunas empresas salen aunque el clima sea imposible, afectando la experiencia real del Ártico.
A pesar de las quejas de los residentes, todavía no existen regulaciones fuertes que limiten el turismo masivo. Hay debates sobre el tamaño de los buses, la formación de los guías y la protección de zonas residenciales, pero queda mucho camino por recorrer.
Cómo pueden los turistas aportar a un turismo más responsable
Muy sencillo:
- Reservando con empresas éticas, locales y responsables directamente desde la web oficial, evitando sobreventa en agencias externas.
- Preparándose para el clima extremo y respetando las normas locales.
- Recordando que las auroras no se ven desde la ciudad la mayoría de noches: hay que perseguir cielos despejados.
- Llevando ropa adecuada y evitando dejar basura.
Turismo en masa en Tromsø: empresas responsables vs irresponsables
Una empresa responsable:
- Lleva buses pequeños o tiene guías suficientes para cubrir todo el grupo.
- Educa a los clientes sobre la naturaleza y seguridad.
- Cancela si el clima no acompaña.
- Tiene guías formados y experimentados.
- Protege los lugares donde opera.
Una empresa irresponsable:
- Saca buses enormes sin importar el clima.
- Contrata personal sin experiencia.
- No respeta zonas residenciales.
- No controla la basura ni al grupo.
Mi compromiso personal como guía y fotógrafa en Tromsø es promover un turismo ético y respetuoso, donde el cliente no es un número y la naturaleza no es un decorado para la foto rápida.
Si quieres vivir una experiencia auténtica del Ártico, puedes unirte a nuestros Northern Lights Tour by Minibus o explorar todos nuestros tours en Tromsø, garantizando un turismo responsable y sostenible.
